¿Me prestas tu atención?
“Muchas gracias por prestarme vuestra atención”
Así comienza las charlas el filósofo español Javier Gomá.
Puedo hacer mía la frase y también agradecerte que me estés prestando tu atención, que se gráfica en la práctica, que estés leyendo esto en este preciso momento.
Conocí a Javier Gomá a través de otro filósofo español, José Carlos Ruiz, autor de varios libros sobre el pensamiento crítico. José Carlos plantea que en esta sociedad de la inmediatez, de la distracción (lo opuesto a la atención), prestar atención a alguien es algo invaluable.
Mira: tú me prestas tu atención; yo, con tu atención prestada, algo tengo que hacer con ella. Se constituye, si te fijas, en un préstamo, y cómo todo buen préstamo, tu podrías “exigir” algún tipo de “interés”. Es decir, no es un regalo. No es que yo pueda hacer lo que quiera con tu atención, sin riesgo a que la pierda. Si no hago lo adecuado con la atención prestada, la pierdo. Y lo más probable es que la próxima vez que te la pida prestado, tú me la niegues.
Ahora, ¿cómo lo hago para que el préstamo de verdad genere intereses? En la práctica, ello significaría que yo haga tan buen uso de la atención que me estás prestando, que tú salgas reconfortada, inspirada, cuestionada, motivaba o cualquier otra sensación que diga que hiciste buen uso de este tiempo y espacio. Que finalmente, salgas enriquecida. Bonito desafío.
Existe, por tanto, una relación maravillosa entre prestar atención y aprender. Un actor, presta su atención; el otro actor debe estar supremamente consciente de que hará con la atención prestada.
Pensaba en el rol que tenemos quienes trabajamos en el mundo de la transformación personal, como facilitadores, consultores y/o coaches. Tamaña responsabilidad que tenemos sobre nuestros hombros, al tener prestada la atención de las personas con quienes trabajamos.
Adicionalmente, pensaba en la responsabilidad de los padres/madres al pedir la atención de sus hijos. ¿Qué tan buen uso hacen de la atención de ellos? Sobre todo, con la cantidad inconmensurables de estímulos a los que ellos se ven enfrentados.
Por último, pensaba en las jefaturas y líderes en las empresas. ¿Tienen consciencia del uso que le están dando a la atención prestada por los miembros del equipo? ¿Sale su gente enriquecida, de modo de que tengan deseos de volver a prestar su atención?
Simone Weil, filósofa pacifista francesa, planteaba que la atención es la forma más pura de generosidad. Prestar atención no sólo nos transforma a nosotros, sino también dignifica a quien recibe tal atención.
Espero haberte devuelto tu atención con los debidos intereses.