Liderazgo Virtuoso
¿Definición de Liderazgo'?
Comenzando un programa de liderazgo, un participante me pidió que le diera la definición formal de Líder que usaríamos durante el curso. Total fue su sorpresa y molestia cuando le mencioné que no tenía una definición “formal”, pero que la podíamos construir juntos.
Me gustó tanto la idea que les pedí a todos los alumnos que me trajeran la mejor definición de liderazgo que cada uno encontrase. Del promedio de ellas, salió algo así:
Liderazgo es la capacidad de influir en las ideas, actitudes y comportamientos de otras personas con el fin de lograr una meta o propósito común.
Estaba buena, sin duda, pero con el inconveniente que medio mundo cabe allí.
Dada tal definición, pregunté qué personajes históricos “cabían perfecto” en tal definición, mencionando a: Nelson Mandela, Adolf Hitler, Winston Churchill y Benito Mussolini.
Todos sin excepción. Liderazgo Estándar… muy lejos del Liderazgo Virtuoso.
Dirección y propósito no determina ni virtud ni ética.
Aristóteles planteaba que cualquier definición conceptual debería considerar la esencia misma de la “cosa” y los atributos asociados a ella. En la práctica, lo hacemos regularmente: Liderazgo Participativo - Liderazgo Empático - Liderazgo Consciente - Liderazgo Carismático.
El tema es que ninguno de los tipos de liderazgo antes mencionados garantiza Liderazgo Virtuoso. Un liderazgo es virtuoso cuando se puede distinguir claramente entre un Mahatma Gandhi o Nelson Mandela y un Pablo Escobar o Joshep Stalin.
La virtud es el componente ético tan necesario en nuestros tiempos. Y no tenemos que ir tan lejos para darnos cuenta de la falta de ella. Es cosa de ver a líderes corporativos en que “el fin justifica los medios”, ya sea en el logro de los KPI o en la manera en que se trata a los colaboradores, con tal de lograr efectividad y resultados.
Forjar carácter: el estándar de la virtud
Cuando la influencia y el propósito no garantizan comportamientos éticos, entonces la pregunta cambia: ¿qué sostiene un liderazgo verdaderamente virtuoso?
El liderazgo virtuoso se sostiene en el carácter. El carácter se forma en lo cotidiano: en decisiones pequeñas, en conversaciones difíciles, en lo que se hace cuando nadie está mirando. Permite sostener criterios incluso cuando hacerlo tiene costo.
La virtud opera como estándar práctico: justicia, templanza, coraje y sabiduría aplicadas en contextos reales. Orienta decisiones, define límites y da forma a la manera de relacionarse con otros.
El liderazgo virtuoso exige congruencia, alineando lo que se piensa, se dice y se hace, especialmente bajo presión. Se ejerce en lo concreto y se vuelve visible en la conducta.
El carácter se forja en la repetición, lo que genera hábitos, no en “tips” de liderazgo.
Una invitación a cultivar el carácter con el que eliges liderar.