Aristóteles & Coaching

¿Cómo aporta Aristóteles a procesos de transformación personal?

Este documento está escrito para cualquier persona que haya lidiado, esté lidiando o tenga que lidiar con cambios transformacionales propios. Si facilitas procesos de transformación en otros, con mayor razón, siento que esta lectura te será muy útil.

Contexto Histórico & Filosófico

Permíteme un brevísimo contexto histórico filosófico. Aristóteles, discípulo de Platón, creía que la excelencia humana: Areté (ser tu mejor versión disponible) se lograba no a través del conocimiento del bien, como creía su mentor, sino a través de la práctica de una vida virtuosa.

La virtud la concebía como una disposición adquirida a través de la práctica reiterada de hábitos y disciplinas. De allí su famosa frase:

“Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito.”

Una vida virtuosa se logra al cultivar hábitos de excelencia moral y racionalidad práctica, lo que permite alcanzar la Eudaimonía (el florecimiento humano). El concepto de bien es lo que caracteriza una acción con calidad moral, es decir, virtuosa. Obrar bien. Hacer el bien.

En la medida que trabajamos en la incorporación de un hábito en nuestro actuar, consolidamos la virtud. Es decir, es un proceso, no ocurre automáticamente.

La virtud, por tanto, es un hábito electivo bueno.

  • Hábito – práctica adquirida por la repetición de acciones semejantes

  • Electivo – actos que hemos elegido realizar

  • Bueno – se relaciona a un obrar bien, para consigo mismo como para la relación con otros

Vicio, el opuesto a la Virtud, es un hábito electivo malo.

Ahora, ¿de dónde surge lo que deberíamos trabajar en nosotros mismos y/o facilitar en procesos de otros?


Temperamento & Carácter

La fuente del comportamiento humano está dada por nuestro temperamento, con lo que venimos, lo que es innato en nosotros. El carácter, en cambio, se moldea a través de hábitos y decisiones repetidas. Nuestros hábitos, sostenidos en el tiempo, determinan quiénes estamos siendo y cómo actuamos bajo presión. Así, el carácter no es un rasgo fijo, sino una construcción continua basada en la reflexión y la práctica.

Desde aquí, todo proceso de transformación personal es una instancia en la que tendremos que “Forjar Carácter”, dados los aspectos de nuestro temperamento que deseemos modificar. Todo proceso de coaching, por tanto, es un trabajo en el carácter de la persona.


Teoría del Justo Medio

Vuelvo a Aristóteles. Observando la vida política y ética de la Polis, él concluyó que la preciada virtud (el actuar correcto) no estaba en un extremo de un continuo, como se podría suponer, sino que era el punto intermedio entre dos comportamientos no virtuosos, o sea, viciosos. Lo maravilloso de su conclusión (a mi juicio), es que logró identificar ambos vicios como opuestos: uno basado en un actuar vicioso por carencia y el otro por exceso.

  • Vicio por Carencia: No hacer suficiente de algo bueno

  • Vicio por Exceso: Hacer demasiado de algo bueno

  • Justo Medio: “Lugar” en que se da el carácter virtuoso, entre los extremos de nuestro temperamento.

Nos transformamos no simplemente alejándonos de los extremos, sino cultivando y desarrollando actuares virtuosos. Y cómo las virtudes no nos vienen dadas por naturaleza, hay que forjar el carácter, si de verdad deseamos cambiar para bien.

Metafóricamente hablando, el Justo Medio Virtuoso es el equivalente a la cima de una montaña, que está rodeada por dos valles viciosos, el valle de los defectos o carencias y el valle de los excesos.

La virtud entre dos valles viciosos


Veamos un ejemplo. Si la Virtud fuese el Coraje, el paisaje se vería así:

Virtud “Coraje” entre sus dos vicios.

  • Cobardía (vicio por carencia) – implica una falta de valentía o disposición para enfrentar desafíos y situaciones complejas, decidiendo eludir tales situaciones en vez de enfrentarlas.

  • Temeridad (vicio por exceso) – implica una valentía desmedida que no considera los riesgos asociados a tal situación, lo que lleva a un actuar impulsivo que no evalúa consecuencias.

  • Coraje (justo medio virtuoso) – implica actuar con valentía, enfrentando los desafíos con determinación, y la vez, evitando un actuar arriesgado o imprudente.

Volviendo a la metáfora, cuando nos encontramos en el valle de las carencias, es una señal de que las creencias y comportamientos con que contamos no son aún suficientes para subir a la cima de la montaña. No estamos haciendo suficiente de algo bueno.

En el caso del exceso, tampoco estamos contando con las creencias, conductas, y comportamientos para subir a la cima, pero en este caso, desde la ladera contraria. Estamos haciendo demasiado de ese algo bueno, lo que a la larga, deja de ser bueno.

La conquista de la cima virtuosa conlleva un estado de equilibrio difícil de alcanzar. No basta con que lleguemos a la cima una vez y nos hayamos transformados. Esto se logra con disciplina, generando los hábitos que se requieren para forjar un nuevo carácter.



Justo Medio & Coaching Ejecutivo (o de Vida)

En simple, el Justo Medio es una invitación a lograr un equilibrio conductual y emocional. Nuestro temperamento naturalmente nos conduce a comportamientos “desequilibrados”, ya sea por carencia o por exceso en los distintos ámbitos de nuestras vidas.

Cabe mencionar que una persona en la búsqueda de forjar una determinada virtud, siempre tiene como punto de partida una de las dos laderas, es decir, no puede estar en los dos vicios a la vez. Lo explico con otro ejemplo, muy característico de sesiones de coaching.

Analicemos a dos personas que entran a sus respectivos procesos de coaching. La virtud a tratar en ambos casos será la Templanza, que podría definirse como la moderación y equilibrio en el manejo de las pasiones. Es la capacidad de controlar los impulsos inmediatos y tomar decisiones racionales que promuevan el bienestar a largo plazo.

  • Persona 1 Vicio por Defecto - Conversando con este coachee nos damos cuenta que, relacionado a la Templanza, él está en el Valle de la Carencia, se le hacen habituales episodios de descontrol. Nos cuenta de sus reacciones emocionales son desbordadas, actúa de manera impulsiva o excesiva, dejándose llevar por la rabia y desesperación. En chileno: “mechita corta”.

  • Persona 2Vicio por Exceso - Nadie tiene idea lo que piense y siente. En la primera sesión costó que lograra develar lo que le sucede. Reprime habitualmente sus emociones, no siendo capaz de expresar sus necesidades personales, lo que le impide lograr algún nivel de conexión con los miembros de su equipo. De hecho, nos cuenta, que ellos lo ven como un “estoico impertérrito” que no se inmuta con nada. Y obvio que si se inmuta, pero no es capaz de demostrarlo.

Uno no logra asir la templanza y el otro la sobre utiliza.

El Justo Medio de la Templanza para cada una de estas personas, sería lograr la auto-regulación emocional, de modo que no los prive de la conexión con otros.  Sin embargo, para la primera persona, el desafío está en lograr la moderación en su actuar, "bajar 3 cambios” cuando sea necesario. En el caso de la segunda persona, "pasar el cambio” de develar lo que piensa y siente y entrar a la acción. Buscar un equilibrio emocional en que se logren mantener en calma para la toma de decisiones y resolución de conflictos, evitando el restarse, como también evitar “pasarse 3 pueblos”.

En el siguiente cuadro podemos ver una serie de virtudes con sus respectivos vicios asociados.

Tabla Virtudes y sus Vicios asociados

Nuestra Personalidad es una Cordillera

Como te puedes imaginar, nuestra personalidad (suma del temperamento y el carácter) está constituida por cientos de montañas. En algunas de ellas hemos logrado trabajar en nosotros mismos para mantenernos en el equilibrio conductual y emocional que se consigue en la cima.

En muchas otras, estamos (si así lo deseamos) tratando de subir una de las dos laderas, la de la carencia o la del exceso.

Nuestra cordillera puede estar constituida con los siguientes paisajes

Montañas que representan virtudes en equilibrio

Laderas que estamos escalando para alcanzar la cima, trabajando en nosotros mismos

Montañas desequilibradas y sus respectivas laderas que no estamos dispuestos a trabajar (sea por la razón que sea)

Montañas Vecinas Complementarias

Lo que ocurre en la práctica es que en la medida que estamos forjando carácter en una montaña desde la ladera de la carencia, en la montaña complementaria del lado, estamos haciéndolo desde la ladera del exceso. Procedo a explicar.

Traigamos a la Sinceridad como virtud - Supongamos que una persona está trabajando su vicio por exceso respecto a la Sinceridad, ya que comete regularmente “franquicidios”, exceso de sinceridad en que dice lo que piensa sin ningún filtro, con las nefastas consecuencias asociadas. Allí le podríamos preguntar, ¿qué otra virtud le falta para equilibrar su sinceridad?  Lo más probable es que nos vamos a encontrar en que en las montañas de la Prudencia y la de la Empatía, esta persona estará parada en la ladera de la Carencia.

Conclusión

Forjar el carácter no es un evento puntual, sino un proceso continuo que requiere consciencia, mucha disciplina y determinación. Como acabamos de ver, nuestra personalidad es una cordillera de montañas que reflejan nuestras fortalezas y desafíos, y el trabajo de transformación consiste en ascender desde los valles de la carencia y del exceso hasta cada cima virtuosa.

El coaching, tanto ejecutivo como personal, se convierte en una herramienta clave para ayudar a las personas a identificar en qué laderas se encuentran y cómo pueden avanzar hacia el justo medio. En última instancia, cultivar hábitos virtuosos nos permite vivir con mayor plenitud, mejorar nuestras relaciones y contribuir a un convivir más armonioso, tanto en el ámbito personal como profesional.

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